Un tema recurrente dentro de la literatura moderna corresponde a las utopías, esto es, un mundo alternativo al que nos toca habitar realmente, en el que sus habitantes viven constantemente en felicidad, dotados de todo aquello que necesiten para subsistir y en el que sus necesidades son plenamente satisfechas. No obstante, este mismo tópico se encuentra constantemente con su contraparte, las distopías, o anti-utopías, que corresponden a mundos indeseables, en que se ve con claridad una sociedad que abusa de ciertas características cotidianas, lo que lleva a generar vicios y repercuten en la forma en que se desarrolla la población. Si bien existen incontables ejemplos para ambos, utopías y distopías, en este texto busco demostrar que la idea de una utopías es, simplemente, imposible de alcanzar. Más aún, muchas de las utopías planteadas pueden ser consideradas distopías, de acuerdo al enfoque que se les dé.
La característica principal que da cuerpo y forma a la idea de una utopía es la completa felicidad y satisfacción de todos y cada uno de sus habitantes. Éstos nunca han de verse enfrentados a desafíos, suelen no tener que tomar decisiones; lo que anula la carga sicológica que eso conllevan y no pasan por momentos de necesidad, ya que todos sus caprichos son concedidos de forma casi inmediata. Sin embargo, esto mismo podría convertirse en el factor central de una distopía, dependiendo del ángulo en que se vea, ya que si se realiza un análisis detenido de esas características, se podrá denotar un factor común entre todas ellas: La ausencia de libertad. El no tomar decisiones propias, el no verse enfrentado a desafíos, el no tener necesidades, coarta la independencia de las personas, privando al ser humano de su capacidad intrínseca más significativa, el poder pensar y actuar libremente. Es por esta razón que todo aquello que se quiera considerar una utopía plena, debe permitir a sus habitantes el poder realizar sus propias elecciones. Y es particularmente esto, lo que no permitirá jamás forjar una realidad utópica, ya que es debido a esta capacidad que se generan tanto los estamentos sociales como los roces intelectuales, entre otros. Así, se pierde la capacidad de la utopía de satisfacer la felicidad de todos sus habitantes, ya que, citando a Miguel de Unamuno: “[…]Sólo el que sabe es libre, y es más libre el que más sabe[…]”.
Otra de las características que poseen las utopías corresponde a que todos sus integrantes viven en igualdad de condiciones, en el sentido integral de la palabra. No obstante, esto rompe con los paradigmas propios la concepción humana. Desde el momento en el que nacemos, somos considerados como seres que deben ser protegidos y tratados de cierta manera, hasta que, alcanzada cierta edad, se nos comienza a entregar responsabilidades y derechos. Para el desarrollo mismo de una sociedad, es necesario la formación de una fuerza gubernamental, que dirija y guíe el crecimiento del pueblo. Si todos los seres humanos vivieran en igualdad de condiciones, entonces el hijo dejaría de ser hijo y no sería resguardado bajo el amparo de una fuerza superior, generalmente una madre, o no podría existir un gobierno que procurara la integridad social de sus integrantes, ya que estos siempre se consideran una fuerza de elite, pues están encargados de tomar a cabo las decisiones que regirán el mundo que está bajo su cargo.
Muchos defensores de las utopías señalan que sí es posible considerar un mundo en que todas las personas sean consideradas por igual. Más aún, hay quienes señalan que la sociedad avanza en pos de alcanzar estas realidades, guiados por una idea colectiva que no sólo busca el bienestar personal, si no que trata de conseguir la armonía entre los pueblos y su ambiente, sin formas egoístas ni ególatras. El mismo Jean-Jacques Rousseau argumentó, en “El contrato social”, que el hombre primigenio es un ser en el que predominan el amor y la piedad. No obstante esto, es bien sabido para todos que si el ser humano goza de libertad, entonces tarde o temprano, dos personas tendrán gustos coincidentes. Así, finalmente “[…] si dos hombres cualesquiera desean un mismo bien que no puede ser gozado por ambos, devienen enemigos y […] se esfuerzan mutuamente en destruirse […]” como ha señalado el filósofo inglés Thomas Hobbes. Finalmente, el amor o la piedad que podrían existir en aquel humano no influenciado por los vicios de la sociedad, terminan siendo opacados por la necesidad de alcanzar la felicidad propia.
Concluimos así que todo aquello que se quiera presentar como una utopía debe superar una barrera principal barrera, el permitir el libre albedrío de sus habitantes, junto a una segunda barrera menos trascendental, la igualdad de condiciones de los mismo, ambas características que pasan a llevar capacidades intrínsecas del ser humano pleno. Además, si bien cabe la posibilidad de que la sociedad actual se encuentre en búsqueda de un mundo utópico, este jamás se podrá alcanzar mientras existan deseo egoísta de al menos una persona, ya que esta es un objetivo que debe nacer desde lo más profundo de los corazones de las personas y no podrá ser conseguido mientras el mundo no avance en miras de un nuevo mañana.
Estimado Nicolás,
ResponderEliminar¡Te felicito por tu trabajo! Tu texto fue muy interesante de leer.
En cuanto a la estructura argumentativa presentada, esta muestra ciertas debilidades. En primer lugar, en el primer párrafo se enuncian dos posibles tesis: la idea de utopía es imposible de alcanzar y las utopías pueden devenir en desutopías. Esta doble posibilidad se trasluce en los argumentos que esgrimes en el texto ya que cada uno de ellos apunta a diferentes ideas. El primero de ellos apoya la tesis de que la utopía puede ser considerada desutopía y el segundo de ellos se concentra en los "defectos" de la utopía. Es así como ninguna de las dos posibles tesis es apoyada con la fuerza requerida.
Las diferentes líneas argumentales que te expliqué anteriormente también se dejan ver en el contraargumento, el que retoma la idea de las "dificultades" o problemas de la utopía.
Para poder mejorar esta estructura, te recomiendo que hagas un diagrama en el que esboces las ideas fuerza de los argumentos, tesis y contraargumento y revises la correspondencia existente entre ellos.
¡Espero que mis comentarios te sean de utilidad!
Muchos saludos,
Verónica
Estimado Nicolás, soy Sebastian. Antes que todo debo decirte que el tema de la utopía me resulta un tópico sumamente interesante en lo personal, más aún cuando este es comparado con su contraparte: la distopía.
ResponderEliminarCon respecto a la introducción, esta me parece más que correcta, considerando el hecho de que defines claramente los términos que regirán tu ensayo y estableces desde un principio la relación existente entre estos. No obstante, al momento de presentar la tesis siento que no la formulas de forma pertinente, puesto que, a pesar de que en un principio queda claramente establecida la idea de que las utopías son imposibles de alcanzar, al intentar “complementar” tu juicio con la idea de que “las utopías siempre resultan en distopías”, se pierde un poco la claridad de la tesis.
Sin ir más lejos, el primer argumento justifica de forma muy eficiente la idea de que toda utopía es una distopía, por lo que de haber sido esta la tesis de tu ensayo, habría funcionado realmente bien. Logras desarrollar notoriamente el argumento a través de una buena progresión de razonamientos. No obstante, al final del párrafo intentas retomar la tesis de que las utopías son inalcanzables y se vuelve a enredar el avance del texto. Lo que sucede de forma similar con el segundo argumento, en el cual además se ve de forma difusa cuál es el objetivo del mismo.
Por otro lado, el contraargumento está muy bien desarrollado y aun más la refutación de este. El párrafo posee coherencia y cohesión en sí mismo y, a mi parecer, es de fácil lectura y comprensión. La forma en que se objeta este fundamento otorga un gran peso a la misma argumentación del texto, ya que es evidente que la autonomía que viene de la mano con la utopía conlleva al ser humano al libre albedrío, el cual a su vez, si no es correctamente ejecutado por seres que tengan la capacidad lógica, moral o ética de realizarlo, resultará en una inevitable distopía. Eso sí, en cuanto al párrafo, siento que hace falta algún conector de oposición, ya que, a pesar de que se comprende fácilmente que te refieres al contraargumento, creo que la utilización de un conector ayudaría a expresar con mayor claridad la relación lógica que posee este apartado con respecto al texto en su globalidad.
En cuanto a la conclusión, esta logra sintetizar claramente los argumentos en favor de la idea principal, por lo que me parece correcta. Aunque claramente existe un pequeño problema en la formulación de esta, debido a la no total claridad de la tesis. No obstante, se logra cerrar efectivamente el ensayo, quedando oportunamente establecida tu visión frente al tema.
En general, debo destacar tu excelente redacción. El texto es sumamente cómodo al leer, así como de fácil comprensión. El ensayo cumple con los requisitos establecidos, además de poseer coherencia entre sus apartados. Tu ortografía es impecable, aunque hay un par de errores de tipeo. El tema del ensayo es, como dije anteriormente, bastante llamativo e interesante. Además, comparto tu punto de vista: las utopías son inalcanzables, o bien, en el caso hipotético de la existencia de una, esta resultaría inevitablemente en una futura distopía.
Espero que mis comentarios te sean de utilidad. Saludos cordiales,
Sebastian Landskron Leiva.